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dc.contributor.authorCaridad Salvador, Antonio
dc.contributor.editorEdiciones Universidad de Valladolid
dc.date.accessioned2017-01-03T19:33:09Z
dc.date.available2017-01-03T19:33:09Z
dc.date.issued2015
dc.identifier.citationInvestigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, 2015, N.35, pags.169-192
dc.identifier.issn2530-6472
dc.identifier.urihttp://uvadoc.uva.es/handle/10324/21991
dc.description.abstractAfter the First Carlist War the Maestrazgo was not pacified for a long time. Two years later a new revolt broke out, initiated by former soldiers of the last war, which hadn't been adapted to civilian life or to exile. But this new revolt scarcely found popular support, due to the desire of peace of a population tired of wars, but also because it didn't received support from the church or from the landowners. It had neither support from the pretender nor from many exiled carlists, that preferred to reach an agreement with the Liberals, instead of trying new revolts. Thus the carlist rebellion barely mobilized a few hundred men, operating in very small groups without an unified command. If despite this, the rebellion lasted for nearly two years, it was due to the fights between liberals, who worried more about fighting themselves, than about sending troops against the carlists. It also helped that some leaders of the previour war, like “el Serrador” or “La Cova” decided to join the rebels, taking with them some of their former comrades in arms. However, the lack of popular support and the well-conceived plan of general Villalonga, the liberal chief in the Maestrazgo, led to the end of the revolt in the spring of 1844.
dc.description.abstractDespués de la Primera Guerra Carlista el Maestrazgo no quedó pacificado por mucho tiempo. Dos años después estalló una nueva revuelta, iniciada por antiguos combatientes de la guerra anterior, que no se habían adaptado a la vida civil o al exilio. Pero esta nueva revuelta apenas encontró apoyo popular, debido al deseo de paz de una población cansada de guerras, pero también porque no contó con el respaldo de la Iglesia y de los notables locales. Tampoco contó con el apoyo del Pretendiente y de muchos carlistas del exilio, que pretendían llegar a un acuerdo con los liberales, en vez de intentar nuevas revueltas. Por ello la rebelión carlista apenas pudo movilizar a unos pocos cientos de hombres, operando en partidas minúsculas y sin un mando único. Si pese a ello la sublevación duró casi dos años, se debió a los enfrentamientos entre los liberales, que se dedicaron más a combatirse entre ellos que a mandar tropas contra los carlistas. También les ayudó el hecho de que se unieran a la revuelta algunos antiguos cabecillas de la guerra anterior, como el Serrador y La Cova, que pudieron arrastrar así a algunos de sus antiguos compañeros de armas. No obstante, la falta de apoyo popular y unas acertadas medidas del general Villalonga, jefe liberal en el Maestrazgo, llevaron al fin de la revuelta en la primavera de 1844.
dc.format.mimetypeapplication/pdf
dc.language.isospa
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccess
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/
dc.sourceInvestigaciones históricas: Época moderna y contemporánea
dc.subjectHistoria moderna y contemporánea
dc.titleEl carlismo tras la Guerra de los Siete Años: la revuelta de 1842-1844 en el Maestrazgo
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/article
dc.relation.publisherversionhttps://revistas.uva.es/index.php/invehisto/article/view/467
dc.identifier.publicationfirstpage169
dc.identifier.publicationissue35
dc.identifier.publicationlastpage192
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International


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