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<title>Ciudades - 1995 - Num. 02</title>
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<subtitle>Ciudades - 1995 - Num. 02</subtitle>
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<title>L'insegnamento dell'urbanistica in Italia</title>
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<name>Erba, Valeria</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:44Z</updated>
<published>1995-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">En Italia la enseñanza de la urbanística ha sido tradicionalmente impartida en las facultades de arquitectura e ingeniería, que son también los polos de un antagonismo histórico que ha desarrollado una competitividad con justificación en la esfera profesional, también ha producido un dualismo cultural y una rivalidad académica poco productivos para las disciplinas afectadas, la urbanística entre otras, y que no ha mudado con la definición de la licenciatura autónoma en urbanismo, cuyo único resultado ha sido el curso activado en la Universidad de Venecia en 1980. Veremos cómo tampoco las últimas reformas de la organización de los estudios han conseguido la resolución de este nudo. En las Facultades de Ingeniería el Nuovo Ordinamento, o sea la nueva organización de los estudios, ha introducido, como novedad absoluta respecto a la tradicional formación del ingeniero, materias pertenecientes a las áreas culturales históricas y de proyecto urbano, y además confirma y potencia las carreras orientadas hacia la urbanística. Se mantiene entonces, o se fortalece incluso, el paralelismo con la preparación del arquitecto. En las Facultades de Arquitectura el Nuovo Ordinamento incide en dos cuestiones fundamentales. Por un lado, la necesidad de recepción de la directriz de la CEE 85/384 sobre la homogeneización y permeabilización de las figuras profesionales en la Unión Europea, y por otro, la esperada reforma de la ordenación existente considerada inadecuada aunque se remonte sólo a 1982. Otra demanda atendida por la reforma es la posibilidad de activar en las Facultades de Arquitectura -y con la colaboración de las de Ingeniería-los Diplomi Universitari. Estas son carreras de estudios universitarios de sólo tres años, que ofrecen un amplio abanico de cursos para la formación de técnicos especializados, por ejemplo, en el campo urbanístico, el analista de sistemas de información territorial. La reforma de las licenciaturas está en curso. Casi todas las facultades han activado en el año académico 1993/94 el primer año del Corso di Laurea in Architettura, una de las cuatro licenciaturas asignadas a las Facultades de Arquitectura en la reforma. Las otras tres son: el Corso di Laurea di Disegno Industriale, el de Storia e Conservazione dei Beni Architettonici y finalmente el Corso di Laurea di Pianificazione Territoriale Urbanística e Ambientale. El nuevo Plan de Estudios está repartido en un primer ciclo de formación básica, un segundo de formación científico-profesional y el tercero centrado en la preparación para el trabajo final. Las materias definen once áreas disciplinarias, a su vez organizadas en laboratorios y cursos monodisciplinarios o integrados con los laboratorios; éstos tienen que dedicar un tercio de sus horas a garantizar el carácter interdisciplinario de sus contenidos. A la disciplina urbanística en el Nuovo Ordinamento se ha dedicado una de las áreas disciplinarias, un curso en el primer ciclo y además un laboratorio y medio curso en el segundo. Quedan por asignar, en los tres ciclos y a discreción de cada facultad, 600 horas lectivas sobre un total de 4.500. El margen de autonomía dado a las facultades en la definición del plan de estudios es pues reducido. Sin embargo, se subraya su aprovechamiento para incrementar la formación cultural en el campo urbanístico ya desde el primer ciclo. El cuadro de los estudios universitarios donde se enseña el urbanismo se completa con el nivel de postgrado. En Italia, éstos son los ya consolidados Dottorati -sólo en el nombre parecidos a los españoles- las Scuole di Specializzazione, ahora en desarrollo, y los Corsi di Perfezionamento, todavía en sus comienzos. El Nuovo Ordinamento de los estudios de arquitectura cumple más una labor de actualización y reajuste que de verdadera evolución y reforma; y esto con algunas contradicciones. En efecto, fomenta la colaboración entre las Facultades de Arquitectura e Ingeniería, y actualiza su plan de estudios, aunque no hace sino confirmar el paralelismo entre las dos figuras, sin llegar a aclarar su relación ni una eventual especialización. De hecho, este planteamiento acepta la actual organización fundada sobre la coexistencia entre diferentes figuras y colegios profesionales, con competencias en parte superpuestas y consecuentemente en competición en el mundo del trabajo, cuyo libre y eficaz funcionamiento nunca se ha conseguido, precisamente por el funcionamiento de las mismas asociaciones profesionales. Esto pone de relieve la infravaloración por parte del legislador del Corso di Laurea in Pianificazione Territoriale Urbanística e Ambientale. Por un lado esta carrera no da ninguna posibilidad de acceso al Ordine degli Architetti, el Colegio de Arquitectos italiano, y no existe otra asociación que garantice una organización equivalente de la profesión. Por otro lado, su equiparación a nivel de preparación académica es cuestionada por la diferente duración: cuatro años al lado de los cinco años del Corso di Laurea in Architettura. Se reproduce así la situación anterior, muy criticada, con una carrera de arquitectura articulada en indirizzi -poco más individualizados que las especialidades de la carrera española- pero sin discriminación respecto al acceso al Colegio, incluido el de urbanismo, y una carrera en Pianificazione Territoriale e Urbanística sin ningún tipo de organización profesional. La profesora Valeria Erba subraya entonces la necesidad de dar un sentido a este desdoblamiento, de precisar la figura profesional del urbanista, de aclarar el estatuto disciplinar del urbanismo y de reactivar el debate sobre la enseñanza, a la vez que defiende la creación de un colegio profesional autónomo y la necesidad de evitar la fragmentación de la disciplina entre proyecto urbanístico y planeamiento urbanístico y territorial.
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<title>Los paradigmas urbanos y su influencia en la enseñanza del urbanismo en las Escuelas Técnicas Superiores de Arquitectura del Estado</title>
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<name>Gaja Díaz, Fernando</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:43Z</updated>
<published>1995-01-01T00:00:00Z</published>
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<title>Planning education in Britain</title>
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<name>Samuels, Ivor</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:39Z</updated>
<published>1995-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">El artículo del profesor Ivor Samuels empieza con el enfoque del marco general de la enseñanza universitaria con su carácter todavía de élite, Y con la gran competencia para el acceso a las plazas limitadas -un promedio de una por cada diez candidatos en arquitectura y planeamiento-, subrayando la buena disponibilidad de becas para los cursos de grado y la escasez para los de postgrado. El desarrollo del artículo evidencia además la estrecha relación entre la organización de la enseñanza del urbanismo y la estructura del mundo del trabajo, o sea, la importancia del planeamiento como instrumento de política gubernamental y el nivel de profesionalización de la práctica del planeamiento. Los dos elementos más originales de la experiencia inglesa son el temprano reconocimiento del planeamiento como campo profesional independiente con la constitución ya en 1914 del Town Planning Institute -ahora Royal Town Planning Institute, RTPI, que cuenta con alrededor de diecisiete mil miembros, el setenta y cinco por ciento empleados en la administración pública, sobre un total estimado de cincuenta mil dedicados al sector-, y el reciente desarrollo del Urban Design como disciplina autónoma del planeamiento y del proyecto arquitectónico. El acceso al RTPI se realizaba tras superar un examen de admisión, lo que empujó a algunos centros de enseñanza a ofrecer cursos de preparación, que luego fueron el origen de las actuales licenciaturas de urbanismo. El examen sigue existiendo, pero además es posible acceder directamente al RTPI con uno de los títulos reconocidos por el mismo Instituto, que cada cinco años realiza -con el nombramiento de una comisión formada tanto por académicos que por profesionales- un control sobre las materias incluidas en el plan de estudios de estos cursos, su profundidad y duración. La puesta en marcha de las especializaciones ha matizado esta relación haciendo crecer también el margen de discreción de la parte académica para sus elecciones individuales. El control del mundo profesional se extiende sobre gran mayoría de los cursos de planeamiento, y también de arquitectura ya que el Royal Institute oí British Architects, RIBA, funciona de forma parecida. Desde luego la relación entre los centros de enseñanza superiores y la organización profesional, y su desarrollo, es totalmente atípica respecto al panorama universitario europeo. Según el profesor Ivor Samuels el nivel de profesionalización de la actividad urbanística es uno de los dos elementos determinantes del desarrollo de la educación de la disciplina en Gran Bretaña, junto con la importancia del planeamiento como instrumento de política gubernamental. Ello determina los medios a disposición de la enseñanza y la calidad y cantidad de la oferta de trabajo. La alternancia de la guía gubernamental, típica del bipartidismo británico, marca las etapas del desarrollo reciente, con sus informes -cuya realización, difusión y efectos demuestran el interés real por el tema y la capacidad de análisis e intervención muy propias del ejemplo británico- sus reformas y contrarreformas. En este ámbito el Town Planning Act de 1947 es relevante, ya que determinó la construcción del sistema de planeamiento como instrumento de actuación de la política del gobierno en la esfera económica. El Schuster Report, en 1950, definió como multidisciplinar la naturaleza del planeamiento, planteando la evolución del sistema educacional existente con el desarrollo de cursos de postgrado en planeamiento para un abanico más amplio de licenciaturas, especialmente las que no tienen relación con la urbanización, que había que emprender después de haber tenido acceso al mundo del trabajo. En esto consistía el desarrollo del sistema existente a que se opone el modelo generalista, fundado sobre la autonomía disciplinar del planeamiento con cursos propios de graduación y con un plan de estudios enfocado explícitamente a ello. Es el modelo que defienden los profesionales y el R TPI, y además, según el profesor Samuels, el más asequible, considerando el empeño que conlleva la formación defendida en el Schuster Report, que une una carrera de cuatro años con un título de grado, más el curso de postgrado, de dos años, si es a tiempo pleno, y de tres, si a tiempo parcial. La reforma introducida con el Planning Act en 1968 reconoció la crisis del sistema anterior, apuntando hacia la abstracción de la definición espacial y del diseño en el planeamiento, determinando un mayor papel de las ciencias políticas y sociales. lA reorganización institucional de 1974 había multiplicado los puestos de trabajo en la administración para los funcionarios, pero la contrarreforma conservadora, fundada sobre la centralización y la desregulación, cambió profundamente el panorama profesional y el papel de la administración. Aumentó la oferta de empleo en el sector privado, en contra de las expectativas generales de los urbanistas y de las mismas previsiones del Gobierno, empeñado en el recorte de recursos para el sistema educacional. Las ofertas llegan de las agencias responsables de la gestión de la nueva urbanística de la deregulation y, por primera vez de forma masiva, de las empresas privadas. Es un empleo afectado por las oscilaciones coyunturales, más especializado y físicamente disperso; pero, sobre todo, esto redimensiona la retórica de la reducción de la influencia del planeamiento en favor de la mayor confianza en las leyes económicas, dirigiendo la polémica a un nivel más realista. Es en este marco donde desde principios de los setenta se desarrolla el Urban Design como disciplina autónoma, equilibrando la progresiva pérdida de relación con la urbanística, evidenciada en la esfera profesional por la disminución de arquitectos dedicados al planeamiento -el número de arquitectos inscritos al RTPI cayó entre los años sesenta y setenta del cincuenta al veinte por ciento, llegando hasta rondar el tres por ciento en la actualidad- y respondiendo así a la reivindicación de la necesidad de mejora del espacio construido. Esto es sin duda un argumento en favor de la superación del debate, ya estéril, centrado en la interpretación de la experiencia desarrollada por la cultura arquitectónico-urbanística, tachada de determinismo espacial, frente a la incapacidad por parte de otras disciplinas, analíticas y no espaciales, de organizar modelos alternativos. Actualmente el R1PI reconoce cursos de postgrado en Urban Design con el primer año básico, común con los de otras especialidades, y el segundo especializado. En conclusión, la estructura actual de la formación se puede interpretar en cuatro modelos, a menudo coexistentes en la misma universidad, que son la herencia de las etapas de desarrollo de la disciplina: desde la enseñanza de la urbanística en las escuelas de arquitectura y de ingeniería, a la estructuración de cursos de graduación y postgrado autónomos, para llegar a su orientación hacia las necesidades del mercado, y por último, el desarrollo de las especializaciones y el enfoque de los cursos sobre problemas concretos. Actualmente la carrera más común es la licenciatura en planeamiento, que en Oxford ha sido estructurada en el Bachelor en Planning Studies de tres años, más el Diploma in Planning de un año. La mayoría de los estudiantes de postgrado llegan con preparación en geografia, en contraste entonces con el planteamiento multidisciplinar del modelo de referencia, y sin experiencia laboral. Sin embargo, se va estructurando una formación profesional continua, promovida por el RTPI, que vincula el mantenimiento de la inscripción a la realización de cursos de actualización de las competencias profesionales a lo largo de la carrera profesional.
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<title>El problema del tráfico en la reforma interior de la ciudad de Zaragoza contemporánea</title>
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<name>Yeste Navarro, Isabel Asunción</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:38Z</updated>
<published>1995-01-01T00:00:00Z</published>
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<title>Contra un urbanismo adjetivado</title>
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<name>Álvarez Mora, Alfonso</name>
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<updated>2025-02-19T09:00:23Z</updated>
<published>1995-01-01T00:00:00Z</published>
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<title>El viraje al paisajismo: Historia de una docencia</title>
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<name>Ribas i Piera, Manuel</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:37Z</updated>
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<title>El urbanismo en las escuelas de arquitectura, tensiones en una disciplina</title>
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<name>Rivas Sanz, Juan Luis de las</name>
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<name>Muzio, Giovanni</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:33Z</updated>
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<title>The education, occupation and employment opportunities of town planning in Germany</title>
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<name>Schubert, Dirk</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:34Z</updated>
<published>1995-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">La ponencia tiene dos argumentos centrales: la descripción de la actual estructura del segundo ciclo de estudios de la carrera en Urbanística y Planeamiento, Hauptstudiurn Stadtebau/Stadtplanung, en el ejemplo de la Universidad técnica de Hamburgo-Harburg, y un cuadro de los actuales problemas estructurales que sufren las ciudades alemanas, con algunos rasgos comunes con los otros países europeos y con otros especificos: las exigencias derivadas del proceso de la reunificación nacional y la demanda política de un nuevo tipo de planeamiento, junto al rechazo y a la dificultad de la discipllina para adaptarse a estos cambios.El profesor Dirk Schubert desarrolla estos temas refiriéndose a los problemas centrales de la disciplina urbanística alemana y europea, como marco de las consideraciones apoyadas sobre la afirmación de la actualidad de la cultura urbanística espacial, la consideración del valor del proyecto como centro de su metodología educacional y profesional, junto con la confirmación de la validez del planeamiento como medio para la compensación y la democratización social. Empieza con una rápida reconstrucción del desarrollo histórico de la identidad disciplinar, académica y profesional de la urbanística en Alemania, hasta llegar a la reciente afirmación de su autonomía. El urbanismo ha sido materia opcional en las carreras de arquitectos e ingenieros civiles, y, en los años veinte, una especialización dentro de éstas. Sólo al final de los años sesenta se superaron los prejuicios hacia el planeamiento, considerado colectivista y dictatorial, por la confianza en su utilidad para proveer las estructuras espaciales de apoyo a los cambios planteados según la política económica de inspiración keynesiana, lo que apoyó el nacimiento de cursos de grado y postgrado en Urbanística y Planeamiento, concretados en los años setenta, y que han ido evolucionando hast la estructura presente. Las carreras en Alemania no están estandarizadas y el plan de estudios es personal. lA repartición de la estructura de los estudios en dos secciones es general La primera es de aprendizaje básico, con carácter sistemático, y es llamada Vordiplom, según el nombre del título logrado a su cumplimento; su valor es simplemente el acceso al ciclo sucesivo. La graduación en un politécnico tiene una equivalencia con este nivel de titulación, pero que difiere en cada caso. La segunda sección, Hauptstudium, es de tres años, con asignaturas, de corte teórico y metodológico y carácter problemático, y da acceso a la graduación. El plan de estudios de esta segunda sección -ver la ilustración- es abierto, con una cuota de asignaturas optativas, Wahlfach, creciente cada año y, según el profesor Schubert, su elemento central es la asignatura de Projekt, study proyect en inglés. Ésta se diferencia de la asignatura tradicional de las escuelas de arquitectura porque está enfocada como ejercicio sobre problemas prácticos construidos a través de una fase analítica y de una conceptual, y con una componente teórica caracterizada por la conjunción de distintas disciplinas a lo largo de todo el trabajo. Su papel es, por un lado, la orientación sobre la complejidad y dificultad del proceso del proyecto, la necesidad de organización y el futuro entorno de trahajo; y por otro el ejercicio sobre las correspondientes necesidades de acercamiento multidisciplinar, la necesidad de organización conceptual y la obligación del trabajo en equipo. El estudiante tiene un gran margen de responsabilidad en la elección del "tema" de proyecto, con un profesor titular de coordinador de cada uno, aunque no siempre se consiga un seguimiento constante. Pero el problema subrayado es la sobrecarga del plan de estudios con asignaturas sin integración y sin una organización por prioridades. El otro argumento sobresaliente del articulo está en el diagnóstico de los problemas que pesan sobre la enseñanza actual de la urbanística. Subraya algunos problemas individuales: el alargarse de la carrera real, el empleo a tiempo parcial de un número creciente de estudiantes (sea para auto financiarse los estudios -un rasgo típico del perfil del estudiante del norte de Europa que marca una importante diferencia respecto a españoles o italianos- o porque esta titulación es considerada una ulterior especialización después de la graduación). Además, la oferta de empleo es, cada vez más a menudo, de tipo temporal. Pero el profesor Schubert se centra especialmente en cuestiones más generales, como los problemas económicos, sociales, físicos y administrativos de las ciudades -interesante la referencia a la interpretación tripartita de la ciudad hecha por Hausermann y Siebel- que en sus rasgos generales son comunes a las tendencias de otros países europeos, pero con la particularidad del impacto de los procesos consecuentes a la reunificación alemana. Después del "boom" y de la crisis sucesiva, la situación actual presenta un fenómeno general de diferenciación de los instrumentos: nuevas culturas urbanísticas en formación que consideran la necesidad de trabajar con objetivos dependientes de la perspectiva y de ofrecer soluciones alternativas -en armonía con el desarrollo de modelos abiertos de participación y cooperación-, de detectar tempranamente los conflictos para evitar tener que parar y luego repetir el costoso trabajo de redacción del planeamiento, tan cuestionado también su naturaleza como actividad exclusivamente pública. El profesor Schubert se pregunta entonces sobre la capacidad del planeamiento fundada en la visión espacial- de enfrentarse a procesos de polarización cuyo origen es el estado de las relaciones sociales y económicas; y si la falta de solidaridad no será una consecuencia obligada de los actuales planteamientos políticos en materia fiscal y económica, producidos por la debilidad de referencias ideológicas desarrolladas en el presente. Las críticas al refugio en el planeamiento de las ciudades patrimonio artístico, en el pragmatismo o en la descarga de las responsabilidades sobre los políticos y economistas, son interpretadas como renuncias al papel activo propio de la urbanística. Otra cómoda y brillante coartada intelectual -que oculta una actitud de resignación e impotencia- es, por ejemplo, la instrumentalización, banal y fuera de su contexto, realizada sobre el pensamiento de Habermas. Etiquetadas como "Nueva complejidad", las paradojas del desarrollo presente, la no simultaneidad, la coexistencia de ámbitos sociales, estilos de vida y redes informales, los fenómenos de modernización y aparente atraso, pueden subsistir sin más explicaciones y sin comprometer a la intervención quien las observe. La reacción a estas actitudes es necesaria, y el papel de las universidades es fundamental en la reflexión sobre el ejercicio de la profesión del urbanista, evitando caer, concluye el profesor Schubert, en el antiguo y superado debate entre generalistas y especialistas.
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<title>L¿enseignement de l'urbanisme dans les écoles d'architecture en France</title>
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<name>Spanek, Héléna</name>
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<updated>2021-06-30T07:54:35Z</updated>
<published>1995-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">El análisis que la profesora Spanék realiza sobre la enseñanza del urbanismo en las Escuelas de Arquitectura francesas atiende a dos realidades. Señala, en primer lugar, la existencia de distintos centros docentes en los que se imparten asignaturas relacionadas con el Urbanismo. Los Institutos de Urbanismo, donde se realizan estudios de ciclo corto (maestrías) de formación específica en Urbanismo, y complementarios a otras carreras universitarias; las Escuelas de Arquitectura, donde se obtiene el Dip1ôme par le Gouvernement o D.P.L.G., tras concluir los dos ciclos de que se compone la carrera; y por último, se encuentran una serie de facultades universitarias, tales como Derecho y sobre todo las Escuelas de Ingeniería, donde el Urbanismo se incluye también como parte de su formación, aunque sólo en los últimos cursos de carrera y como opción. Esta diversidad de centros de formación en Urbanismo es la causante de que los profesionales de este campo no constituyan un colectivo homogéneo!, situación que se apoya sobre un argumento de fondo: el debate abierto entre la Direction de l'Architecture et l'Urbanisme del Ministère de l'Equipement, du Logement et des Transports y la Direction des Enseignements Supérieurs del Ministere de I'Education Nationale. La participación de estos dos ministerios no es casual. Tanto los Institutos de Urbanismo como las Escuelas de Ingeniería y el resto de las facultades (Derecho, Económicas,... ) están integrados en la Universidad, por lo que dependen del Ministère de l'Education Nationale son las Escuelas de Arquitectura las únicas que se encuentran en la situación de depender directamente del Ministère de 1'Equipement., du Logement et des Transports. A partir de este debate los centros docentes relacionados con la disciplina del urbanismo se hallan ante un proceso de reforma que la mayoría de ./as Escuelas de Arquitectura ha iniciado ya. La confrontación tiene, además, una lectura paralela: el papel de ambos ministerios en la formación de los profesionales dedicados al urbanismo y en la misma estructura de los estudios que se han de realizar. En las Escuelas de Arquitectura la enseñanza del urbanismo gira en tomo a tres grandes ejes: adquisición de una cultura urbana, es decir, de los conceptos básicos relacionados con la ciudad -teorías y doctrinas, historia, economía, sociología ¿- dirigidos hacia una comprensión de la ciudad dentro de su entorno, de su territorio; conocimiento de los elementos de análisis urbano; y práctica del Proyecto Urbano. Esta enseñanza se estructura y organiza dentro de los veinte certificats de que consta la carrera: del C-1 al C-8 en 1er ciclo (cursos 1° y 2°) tras el cual se obtiene el Título de Arquitecto o Diplôme d'Etudes Fondamentales en Architecture, y del C-9 al C-20 en el 2° ciclo (cursos 3°, 4° Y 5°) con los que se obtiene el Título de Arquitecto; y varía según las Escuelas, pudiendo recibir básicamente dos enfoques. Uno, donde Arquitectura y Urbanismo no están disociados, las asignaturas de urbanismo persiguen la adquisición de una cultura urbana y la ciudad es un concepto más en la formación del arquitecto; otro donde Arquitectura y Urbanismo son disciplinas distintas, y donde la elección de asignaturas específicas en uno u otro campo debe realizarse ya en el 1" ciclo. A partir del 2° ciclo universitario comienza la formación especializada, a la que pueden acceder además profesionales con otro tipo de formación (abogados, economistas, geógrafos¿.) y que se realiza en distintas fases. La primera es la especialización de 3er ciclo universitario, que puede adquirirse por tres vías: realizando un D.E.S.S., tras el 2° ciclo de Arquitectura, Derecho, Ingeniería, ... ; a través de masters especializados, que imparten escuelas como la de Burdeos y a los que acceden preferentemente arquitectos, sin descartar no obstante otros profesionales que sin serlo, posean un expediente universitario decididamente orientado hacia el urbanismo; con un Certificat d'Etudes Approfondies en Architecture (CE.A.A.), que es un 3er ciclo específico de las Escuelas de Arquitectura. La segunda etapa la constituyen los seminarios sobre el Proyecto Urbano, organizados por las Escuelas de Arquitectura en colaboración con la Direction de l'Architecture et l'Urbanisme, y paralelamente los Proyectos de Investigación, que suelen realizarse de forma individual y dentro de las mismas Escuelas, y que cuentan además con la colaboración de organismos de investigación en Urbanismo o con la Universidad. El segundo argumento fundamental del análisis de la profesora Spanék se centra en la situación del arquitecto-urbanista en la práctica de la disciplina, propiciada por la misma formación del arquitecto, generalmente carente de toda visión global de los problemas urbanos fuera de una imagen en dos dimensiones. En palabras de la Profesora Spanék: "De hecho, en la escuela, las nociones de composición urbana raramente están fundadas en nociones de distribución y funcionamiento, y por 'ideas' basadas, fuera de una subcultura estética de arquitecto, en un realidad política y social", Por ello resultan infravalorados los conocimientos de viabilidad técnica y económica, cuya debilidad en sus propuestas e intervenciones "dibujadas" conlleva una falta de credibilidad de las imágenes producidas por los arquitectos. Por ello también, en los últimos años se ha producido un alejamiento de los arquitectos de la práctica del urbanismo al que han contribuido varios factores. Normativos, por el proceso de sobre-codificación del urbanismo reglamentario y profesional que en estos quince años se viene produciendo en Francia, y que ha favorecido la intervención de técnicos non "spatiaux", y por la reglamentación de la intervención de las figuras habilitadas para intervenir en la fase de ejecución de los trabajos, que separa de forma drástica el asesoramiento al maîtrise d' ouvrage -el maître d' ouvrage es una figura con responsabilidades más amplias que las del promotor- del papel del maître d'oeuvre, el director de obra, que puede ser hasta el mismo empresario; y en fin, a factores culturales, por el aislamiento de la formación de los arquitectos, lejos de aspectos legales, socia/es o de financiación, que se traduce en la realización de proyectos con una escala urbana más que realmente urbanos, y en conclusión en la demostración de una falta de cultura "urbana". Para concluir, la profesora Spanék plantea la urgencia de una reforma en los actuales planes de estudio que persiga dos objetivos fundamentales: procurar una formación de los urbanistas que responda a las demandas reales del urbanismo práctico; y hacer emerger una coherencia y una complementariedad entre las distintas formaciones, adecuándose a los cambios y evolución siempre presentes en una disciplina como el Urbanismo. Así que preguntas como ¿qué especialidades son las más adecuadas? ¿antes o después de qué formación común? ¿a partir de qué disciplinas? ¿con una orientación más o menos práctica? ¿qué perfil de profesional es el más adecuado? ... , deben encontrar una pronta y clara respuesta.
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